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la entrevista

Museo del Juguete

Cómo imaginan el futuro del juguete? Les pregunté a los chicos y chicas trabajadores que apoyan en el museo: Económico. Catastrófico.

Por El Doctor Yara

Parece que ya no nos queda duda que “el jugar” es más digital que físico, más tablet. Lugares como este, son un tesoro, y no muchos lo visitan. Lo vemos cada vez más, los niños ya no juegan con juguetes. No parece que sea a falta de tolerancia, los niños ya no parece igual de interesados por los juguetes, incluso los padres incitan a las pantallas, he visto familias que mientras “conviven”, es más rápido entretener al hijo con una pantalla que con una plática, incluso en estos momentos alcanzamos a notar el desinterés del adulto por prestarles atención a las infancias, integrarlos a la conversación.

El equipo del Museo: “La mayoría de los niños ven los juguetes ya como algo vintage, como algo de antes y pues el juguete todavía está, pero ahorita ya lo ven como algo anticuado, pasado de moda, o como con lo que jugaban tus papás o tus primos que ya están más grandes y ya no les causa asombro el jugar -“Uy, y en serio se jugaban con estos?!”. Nuestra generación siento que todavía tenía una relación más lejana con el teléfono y cosas así (...)"

(...) "Entonces cuando he visto que los niños se sorprenden por los juguetes con los que yo jugaba, como que sí me entra un poco de nostalgia y de incertidumbre de qué va a pasar cuando desaparezcan los juguetes. Totalmente podemos describirlo así, el tiempo se oscureció porque la gente ya no quiere pagar quinientos mil pesos por una muñeca... Quieres que demos el recorrido primero y luego pasas con él?” (Refiriéndose a Roberto, él coleccionista creador del Museo, junto con su familia.)

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Museo del Juguete

en La Ezena

Roberto: Hola, le pudiste echar un ojo al museo antes?

la ezena: Les platico al equipo que ya... yo creo que he venido al museo como dos o tres veces.

Roberto: Ah, qué chido. Cada vez es diferente, cada vez que lo visitas es diferente, porque vas descubriendo nuevas cosas y bueno, también vamos rotando cosas, vamos cambiando cosas. Mueven las secciones. Hay alrededor de setenta mil, que es un no sé, como un diez o doce por ciento de la colección total y vamos rotando esas colecciones. Ahorita, por ejemplo, está la del Mundial, allá arriba… Y los impresos nos lo puedes mandar algunos ejemplos?

la ezena: nuestra revista es ahorita digital.

Roberto: Pues al final, como. Como mi papá. Pues somos más románticos del, pues de la lectura física, no? Del libro ahí físico o de algo ahí? Físico?

la ezena: Sí. Es lo que esperamos para la ezena.

Roberto: Y eso está, está padre.

la ezena: Está padre, Ahí vamos. Hace que nos interesen más las cosas que suceden aquí. Y antes de empezar a visitar el museo, caminaba y la primera curiosidad que me preguntaba es… está abandonado? y Si está abierto todos los días

Roberto: Mi papá desde chico. Bueno, como puedes ver su colección era un güey
muy excéntrico, muy loco, y nos llevó a todos los estados de la República en coche. O sea,
nos llevó al ferris que te lleva de Topolobamp, nos llevó al de Topolobampo a la Paz y
luego también nos llevó el que te lleva de Mazatlán a la paz. Hemos tomado los dos. Hemos
manejamos toda la toda la baja, luego toda la ruta Maya también, como un verano de dos meses y nos echamos la ruta Maya con mi papá manejando, así que. Pero toda la ruta Maya, empezando por la parte de… desde un poco en Veracruz, porque me acuerdo que fuimos a Tajín, luego se jaló como hacía Campeche.

la ezena: Comiendo ahí en el carro y todo eso.

Roberto: Todo comiendo. Mi papá era mucho de ir y no que aquí es Motul, aquí son los huevos motuleños no? Vamos a comer. Y no, que aquí es Orizaba, Veracruz. Vamos a comer el desayuno. Orizabeño. Mhm. Y vamos a comer.

la ezena: Y si te animabas?

Roberto: Si, pues mi papá, y mi mamá, nos hizo comer de todo. Nos hizo. O sea, mis hermanos y yo comemos tacos de tripa. Lo que nos pongas enfrente.

la ezena: Así es el ambiente de ser creador o dueño de un museo?

Roberto: Pues sí, la verdad sí. Y sobre todo, una gran responsabilidad. Mi papá creó un
monstruo. O sea, imagínate varios millones de piezas, edificios llenos, bodegas llenas
de raíces, por ejemplo, que tienen balas de Tlatelolco, de la Matanza, balas incrustadas en las raíces. O sea, esas raíces se las compró al departamento del Gobierno. Le dijeron Oiga,
jefe, estamos sacando raíces aquí de la plaza central de la explanada de Tlatelolco. Pero creo que estas raíces traen balas que la chingada. Y dijo Sí. Compró varias ahí.

la ezena: Te hizo tener siempre un juguete favorito?

Roberto: Tengo uno que era mío, que es el Cantinflas barrendero que está ahí en la parte de aquí abajo. Cantinflas. Ese era mío cuando se lo trajo mi jefe. Incluso un regalo de cumpleaños. No, no, no fue cumpleaños. Fue de algo? No sé, pero le agarré un
chingo de cariño porque yo siempre pensaba que era un changuito. Un monchichi.

Pero tiene su traje de barrendero y su escoba. Entonces decía pues es un changuito barrendero y estuvo conmigo mucho tiempo. Dormía conmigo todo se vuelven tus confidentes. Ya sabes, como que le platicas tus cosas, tus penas de niño, que son igual de fuertes que las del adulto.

la ezena: Y quizás más honestas.

Roberto: Si, y quizá más duras. Son crudas. O sea, si un niño está sufriendo por algo, es al mismo nivel que un adulto que le trae una pinche deuda de un millón. O sea, no es lo mismo. Así o más cabrón, no sé. Y como dices, tal vez más puro, más honesto. Su sentimiento no tan artificial, porque el otro puede ser así.

la ezena: Ves la relación con tu infancia así?

Roberto: Sí, sí. Los juguetes. O sea, aquí tenemos juguetes jugados. Los juguetes
que no fueron jugados no cumplieron su ciclo. No están vivos, están muertos. Son juguetes
inertes. Decía mi papá que eran inmateriales, inmorales porque se construyeron con la con
con la intención de que fueran lúdicos, que crearán… eh creatividad e imaginación a los niños, esparcimiento y justo, cuando justo llegó este, commodity gringo, este esta manera de ver las cosas gringas, que todo es barato. Es la cultura del History Channel de puta. Está empaquetado nuevo, nunca nadie lo abrió. Pero vale un chingo.

la ezena: No abras la caja y vale más.

Roberto: Ajá. Y tiene su empaque original y al final acaba siendo una ansiedad,
sabes? Me entiendes. Quieres un agua?

la ezena: Ah, gracias. Estoy bien.

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Museo del Juguete

Museo del Juguete

Roberto: Aquí tengo (juguetes) puros y por ejemplo, me dicen. Oye, te da miedo quedarte en la noche? Y le digo, no, mira, si hubiera yo coleccionado, si hubiera coleccionado rifles o
objetos de la Inquisición o cosas que hicieron sufrir a otro ser humano, que dieron sufrimiento animal y además la mayoría de las cosas que están en la en el museo. Bueno, más bien el cien por ciento de las cosas que están aquí en el museo fueron cosas compradas por mi papá. Ya en los últimos dos o tres años abrimos las donaciones por una necesidad de la gente se acercaba y decía -es que tengo aquí mi muñeca y no la voy a tirar a la basura y mi hija quiere que la tire a la basura. Una viejita contando su historia y tú de puta, quiero que pase a mejores manos, aquí puede estar, y la pueden exhibir, o también hay gente que llega y dice -Oye, están increíble un museo de Juguetes. Aquí están todos los míos. Hagan lo que quieran con ellos.

Puta vibra muy chida y solo hemos tenido un par de donaciones, una que vino en una caja
muy rara de una señora que la vino y la dejó y mi papá lo abrió y dijo no mames, eso tiene
una vibra medio rara y me dijo háblale a la señora que venga ahorita mismo por su caja y que nosotros no la ibamos a vamos a tirar. Nos reservamos nuestro derecho de admisión.

la ezena: Es cargar con mucha responsabilidad.

Roberto: Pues no solo eso, es la energía. O sea, mi papá siempre, cuando nos llevaba los
tianguis desde chiquitos, nos decía que viéramos el cuerpo de las cosas, qué es el cuerpo de las cosas? es una palabra que él acuñó, que es contenido emocional positivo. En poco.

la ezena: Su relación con el tiempo.

Roberto: Y buscar el consciente, siempre nos decía eso, o sea, nos lleva… toda nuestra infancia fue bazares, tianguis, polvo, demoliciones, casas que… que puta, que se murió Pedro Infante, vamos a su casa, que se murió la tigresa, vamos a su casa, que este güey ya no sé quién es el hijo del Banco de México se murió, y puta tiene una colección de no sé qué. Vamos a su casa. Y así madres bien locas aventuras, así como mi papá y muchos bazares y tianguis. Y en eso siempre nos decía busquen la buena vibra. Por eso yo creo que es el museo más auténtico del mundo. Y aquí ha venido gente del MoMA, del Meta, ha venido gente de Luz, del Pompidou, de gente de todos lados, intelectuales. Nosotros sabemos lo que estamos haciendo en este museo y creo que es el museo más auténtico del mundo, porque es el único que el coleccionista y quizá yo, pues su hijo, acomodamos casi pieza por pieza del museo.

Cada pieza está en su lugar, no está random, me entiendes? No es un “que es un curador que quiso interpretar al artista, y la chingada”. No, O sea, porque ahorita todo es así de que curador. La cultura se ha vuelto tan, tan, tan elitista, tan polarizada, que ya desde la entrada te dicen eres ignorante, cabrón, Aquí no puedes entrar. Museos totalmente fuera de contexto como el MUAC, donde el desayuno estudiantil vale creo que
trescientos cincuenta pesos. No mames. O sea, eso es lo que se gasta un chavo güey de
material en dos meses. No sé. Digo. No, no es mucho, pero también están fuera de contexto.

la ezena: Es hacer filtros.

Roberto: Si. Y entonces ya es como oh, tú eres ignorante, no puedes entrar aquí. Y
entonces mi papá, siempre, yo y mi papá, y con mis hermanos y mi mamá también visitado, no sé cuántos museos en el mundo de toda índole, o sea, desde el Museo del Santo en Tulancingo hasta El Escorial.

Bien loco mi papá no?, y siempre dijo “no, tenemos que hacer un museo que sea para todo. Un espacio de verdad, de cohesión social. Y es así. Y es tan así que Lady Gaga o Axl Rose que han venido aquí, o Jack White o Darren Aronofsky, o Peter Greenaway y directores de cine, celebridades que han venido aquí al museo, Rockstars. Tienes que venir a la doctores.

Así les dícen. Tienes que venir a la Doctores. Eres un Liam. Liam es súper fan de nuestra colección. La quiso comprar mil veces a través de su papá.. Pero mi papá le decía, mira, es que aunque tú me la compres no vas a saber ni qué hacer con mi colección. Así le decía... Entonces también mi papá hubo un momento en el que ya dejó de coleccionar, de guardar, que fue ya la segunda generación de Star Wars, que que fue ya cuando dijo no, ya este pedo se está poniendo masivo y ahora ya dizque todo es edición limitada. Todo es este edición oro, todo es este colección. Y pues ya entramos en este mundo, en este espiral de ahorita que ya estamos, no? Entonces ya.

la ezena: Estás buscando cómo ese sentido todavía de encontrar más posibles piezas
hacia atrás?

Roberto: Claro, claro. Nos seguimos nutriendo de donaciones y alguna que otra pieza interesante que todavía nos venden. Mira, o sea, cuando mi papá, ya está un poco retirado, ya está en Japón y así, y yo ya tengo toda la responsabilidad. Él, él realmente diario tenías aquí a veinte treintachachareros vendiendo madres, diario, diario, diario, y entonces ya mi papá me decía “Yo tengo más de dos mil ojos buscando cosas por mí en toda la Ciudad de México, desde los tiraderos de Santa Cruz hasta Portales Lagunilla. Ya todo me lo traían clasificado aquí y aquí. Ya traían así tres o cuatro piezas.

la ezena: Esa dinámica ya no es así.

Roberto: (...) Todo era de, de sembrar cosas y de repente, decía mi papá no, no mames güey, van a llegar cosas que no van a sembrar nada, cabrón. No mames, lo que me traen aquí ya está muy cabrón Y la verdad, sí le trajeron los regalos que le hacía Salinas a su amante Adela Noriega. O sea. Cosas bien raras. y te puedo contar mil cosas más. No, no, (este museo) no es de juguetes. Esta colección abarca el siglo veinte de México y por eso es admirada, pues era admirada por Monsiváis, es admirada por Juan Villoro, es admirada por todos los intelectuales de México. Es la colección de mi jefe. Es única.

la ezena: Carga, creo entonces pudiéramos decir que es el único museo que carga el objeto en sí, pero también la historia de haberlo encontrado.

Roberto: Todo, completamente bien, bien dicho. Mira esa. Ese es un ejemplo de eso que estás diciendo (señala detrás de mí una vitrina). Esas motos, hay quién ve nueve motos iguales. No, No. y dice “¿Qué Madre?, está loco? No, no. Cada pinche moto tiene su historia. O sea, no sabes qué pedo fue abrir las tiendas con mi papá de cosas repetidas. Porque cada juguete tiene una historia. Y entonces le decía “Oye, papá, tienes diez
robots ya de estos? No, ya no mames, vende uno”. Decía, no, es que mira este yo lo encontré cuando estaba en La Lagunilla, un día lluvioso y no encontraba nada. Y la chingada. Y este lo encontré ahí. No puta, pues vende este papá. No puta, es que este lo encontré con tu mamá en Japón y estábamos caminando en un market, y de puta Papá y así. Entonces cada uno tenía una historia especial y nosotros aprendimos a respetar eso, O sea, luego luego con el tiempo se vuelve una locura. Pero sí, así es mi papá.

la ezena: Pero ahora siento, me imaginaría que le tienes más respeto a toda la historia de esto. no?

Roberto: Claro, claro. Lo veneramos, lo usamos, que es un legado. Sabemos que es
una responsabilidad. Por qué crees que a pesar de que no recibimos apoyo del gobierno de
ninguna institución privada, nosotros le metemos al mes una, una buena lana, eh? Tenemos
equipo de servicio social que nos apoya muchísimo, pero fuera de eso tenemos diez
empleados que pagamos nosotros, pagamos unos prediales de la chingada. Al contrario. O sea, con este gobierno ha sido súper atroz porque nos piden gratuidad de todo y todo es gratis y todo quieren que puta que le decimos güey, nosotros no somos el gobierno, ve a mendigarle a los del Federal porque ellos sí reciben del presupuesto; nosotros, paguen nuestra entrada. Cabrón. Veinte, diez pesos, cabrón, cinco pesos. Cómo quieres que le demos gratuidad? Y aún así lo hacemos

No, no, no sabes qué prácticas tan asquerosas. Ya con la cultura, se metieron con lo más puro, como este señor que se metió con lo más puro que era la Marina también, que era lo único incorruptible de México. Y luego pasó ya a la cultura, ya me estoy metiendo otros asuntos, pero.

la ezena: Pero tienen que ver.

Roberto: Tienen que ver. No mames el esfuerzo que hacemos. Ve el museo, Uy! Cincuenta pesos, eh? Desde que abrimos eso vale el museo. Si tú has venido seguido sabes que cincuenta pesos ha valido todos los años.

la ezena

la ezena: Qué también han sufrido robos?

Roberto: Ah, también si hay un youtuber que está denunciado por nosotros, con todos sus
sus secuaces. Hay una denuncia fuerte que va muchas de las cosas que enseñan en su YouTube y en sus videos.

la ezena: Juguetes que están ahí?

Roberto: En el mundo del coleccionismo todo se sabe. Sí, y todos son protectores de
mi papá. Mi papá fue el mentor de todos. Por eso todos estos charlatanes que que han
pululado en los últimos tiempos. A mi papá le decían El príncipe de la Lagunilla porque no era cualquier pendejo. Fue capaz de pelear las cosas con la Tigresa, con Monsiváis. O sea, mi papá llegaba antes que ellos a las siete de la mañana y les ganaba todo y cuando llegaba la tigresa compraba incluso joyas o cosas raras. Así de expresidentes o de Porfirio Díaz, le decían no, ya las compró el Japonés. Y que salieron los originales de Burrón. No, ya los compró el Japonés. (...) Siempre fue así, también muy disciplinado con la manera de coleccionar, con lo que él estaba haciendo.

Y ejemplo de esto son eso, son sus catálogos. ¿Qué distingue un acumulador, de un coleccionista? Un acumulador, puede ser hasta tu abuelita que le regalan tazas de los lugares donde se van de viaje. Está chido, no está mal. O las tasas del concierto, no sé. Está cagado, está chido, pero ya cuando eso lo empiezas a clasificar, sí empieza a ser diferente. Cuando empiezas a llevar tus finanzas. O sea, mi papá nunca quiso que fueran este mmm… O sea, cada pieza donde la compró, ¿cuánto le costó? Y así a mano.

la ezena: Recibos?

Roberto: Por mano. No, era su catálogo, el registro, la fecha. Quién lo fabricó? El país. Eh? Francesa. He comprado en Lagunilla. El vendedor es este. ¿Qué dice Rubén o no sé qué como benito, rareza algo, artículo, doc, Así. Estos dibujos los aprendió a hacer en diez segundos para empezar a clasificar toda su colección. Saber dibujar ese registro de juguetes. Y empezó a hacer esto cuando todavía no había computadoras. Los que más les iba gustando le iban poniendo en sus estampitas. Sí. Y así. Así empezó a guardar momentos felices de la niñez. Él nunca quiso hacer un museo. Él nunca, nunca pretendió ser un museo. Él quería guardar los momentos felices de la niñez. Recuerdos, recuerdos, objetos que estuvieran cargados de valor. Y luego, ya con el tiempo, cuando ya compraba más masivamente porque sí estaba bien loco. Mi jefe ya empezó a hacer estos dibujos que se tardaba ya cinco segundos.

El ex alcalde de Coyoacán le ofreció una casa en Coyoacán. Mi papá dijo esto es un museo de barrio, Aquí nació y creció. Aquí va a vivir toda la vida y ya sea quien sea, porque el año pasado te digo, nos vino Tim Burton, vino Lady Gaga cuando grabaron su video aquí vinieron por todas las muñecas que salen. Y así, directores de cine, celebridades, rockstars. O sea, sabes. Hace poco nos han pedido que se los cerráramos para ellos. Slash, y Darren Aronofsky. Ellos sí pidieron que se lo cerráramos para ellos.

la ezena: Para proyectos propios?

Roberto: Verlo ellos solos. Y otro tipo, Jack White se sacó fotos con la gente.

la ezena: Carga muchísima historia este museo.

Roberto: Sí, sí, así es. Esta es la historia de México en en objetos, siglo veinte, en objetos. Las Olimpiadas, los mundiales, El cine de oro, los grandes grandes inventos de México.

Por El Doctor Yara

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