Claudia Sainte-Luce
Nuestra directora favorita nos abre la puerta de su hogar y conversamos sobre el reto de hacer cine en México. ¿Qué pasa en el país que no le hemos dado su lugar a los mejores?
LA ENTREVISTA
Entrevista por Mónica Collazo y Karla Yarazeth
"Creo que se romantiza mucho el cine. Sí tienes que estar dispuesto. Sí hay que aguantar".
Siempre queremos llegar a la siguiente esquina y encontrar lo que buscamos, pero el trabajo nunca termina. Las comunidades no existen por si solas, se crean. El director de cine no tiene un gran momento que soluciona su vida y lo coloca en el camino hacia todas sus siguientes creaciones, al menos no en este país. ¿Es algo propio de la Ciudad de México o de nuestra era?, ¿es algo que naturalmente pasa cuando se vive y trabaja en un lugar del mundo donde el arte no ha conocido una posición de prioridad en la mente de la población, y mucho menos en entre las personas encargadas de distribuir los recursos federales?.
Si lo que buscamos no aparece, entonces lo creamos. ¿no tenemos eso en común todos nosotros?.
Una vez vi una entrevista tuya hace muchos años. Después de ver Los Insólitos. Una película muy importante. Y se me hizo que tu personalidad era muy diferente a lo que había visto entre directores.
Tenías como una forma muy abierta y muy diferente de tener tu propia perspectiva. Entonces mi primera pregunta sería...
¿Y cómo crees que son los directores?
Pues no sé, como que a veces siento que no tienen como el espíritu del artista. A lo mejor hablan desde lo técnico. Y siento que tú como que... Pues algunas cosas si dices como "no me gustan las entrevistas, las películas hablan por sí mismas". Y claro, eso es como... Es lo que espero escuchar de un director.
Entonces, pues como para empezar desde el principio y como para conocernos. A mí me interesaría mucho saber cómo inicia tus ganas por hacer.
Como fuiste de niña o...
Ay, no tenía yo ganas.
¿No?
No. Yo no sabía que existía esa carrera. Artista. Hasta en la prepa... Tenía que hacer un examen de aptitudes. Y salió que no era buena para nada. Entonces me acabé metiendo a Humanidades. Quería irme lejos de mi casa.
Una chica que estaba en mi mismo salón dijo que iba a ir a estudiar cine a España. Como que sí me sorprendió mucho. Dije: "Ay, ¿a poco eso se estudia?". Encontré la escuela hasta Guadalajara y yo vivía en Veracruz, pues estaba muy lejos. Entonces dije: "Sí, me voy para allá". Y pues me salgo rápido. Como a los dos años. Ya luego ya me vine para acá. O más bien me corrieron.
Pero sí pensaste: "Voy a salirme de la escuela pero eso no significa que no voy a hacerlo".
Pues más bien decía que cómo le hago para ganar dinero. Me acuerdo que el que fue mi jefe primero era un primer asistente de dirección. Me dijo: "Pues necesito un segundo asistente de dirección. Hace esto y esto y esto. ¿Sabes usar Movie Magic? ¿Tienes computadora?". Y yo no. Pero mañana aprendo.
Creo que se romantiza mucho el cine. Sí tienes que estar dispuesto a que el derecho de piso. Sí hay que aguantar. Sí hay que aguantar mucho maltrato al principio, mucha grosería.
El día que recibimos el mensaje de Claudia confirmando que quería ayudarnos con nuestra sección, lo primero que pensamos, como personas que buscamos vivir en la ciudad desde que supimos que podíamos decidir que hacer de nuestras vidas, fue que debimos haber hecho esto mucho antes. ¿es posible que tu directora favorita te responda un mensaje? ¿es posible, después de todo, encontrar conexiones con las personas? Después de todo si estamos en los años 20s, estamos renaciendo.
Y luego me habló un productor y me dijo: "Oye, estoy buscando alguien como tú que le ayude a una directora que va a hacer su ópera prima, que le ayude como en todo". Era Paula Markovitch, que es mi maestra de guión. Y ahí empecé a escribir el guion de Los insólitos. Y cuando acabo de escribirlo ella fue la que me dijo: "Ah, pues mira, existe esto y esto y esto y esto, y este fondo y aquí puedes aplicar". Pues ya apliqué, me lo dieron, me traumé porque dije: "Ay, ahora ¿cómo le hago?". Si lo echas a perder o si te queda mal...
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La habitación: detalles de la repisa
¿Cómo cambia tu vida después de esa película?
Lo que yo me imaginaría después de que haces una primera película es que se abran muchas puertas
Yo lo recuerdo muy agobiante. Como ahora tienes que ir para acá, ahora tienes que ir para allá, ahora tienes que ir a esto... A hablar con gente, a hacer entrevistas, a presentar las proyecciones que tenga la película... Entonces era como que me sentía... Nunca me había sentido tan fantasma y me sentí muy fantasma cuando acabó la película. Lo que me pasó a mí es que hago la siguiente y pues no tenía nada que ver el tema con la primera, y era una película más difícil de ver. Siempre se refieren a ella como "está más encriptada". Y la gente pues lo que quiere al final —no hablo de la gente público, sino la gente de la industria: agentes de venta, distribuidores— pues vender, ¿no? Sacar dinero de eso. Son muchas cosas, es muy agobiante. Y luego te das cuenta que la gente ya no va tanto al cine después de la pandemia, entonces ya las personas preguntan más como: "¿En qué plataforma está?". Si está en Netflix, o está en Amazon, o está en... Pero si no está ahí, como que ya no existe.
Llega una situación que te o algo te molesta o algo te inspira y dices "de todos estos guiones ya se cual es la que sigue"... ¿Cómo eliges tu siguiente película?
Cuando estaba haciendo la primera, mi papá se pone mal y escribo el guion de la segunda, que va de eso; eso fue como que inmediato. La tercera pues también como que me pasan cosas que hacen que diga: "Ah, este es el que va".
Y la tercera no la pude levantar con ningún fondo público; fue mi dinero, bueno el de mi marido, porque pues yo ya no trabajaba en ese momento. Entonces él como que así fue de: "Ah, el aguinaldo y el ahorro de aquí"; con eso un poco pagué más o menos el sueldo de la gente, como algo significativo. Cristian fue de: "Date, o sea, tú escribe, levanta las cosas y yo soy el que sale a chingarle".
Luego la quinta ahí ya me volvieron a dar fondos, ya me vuelven a dar fondos, y esta (La azotea) también me volvieron a dar fondos. Tengo un mínimo que tener como dos, tres (guiones) que me gusten por si uno no, pues igual sale este o igual el otro. Pero no puedes tener toda la energía en uno si no se te va la vida. Si por mí fuera, yo sé bien la que quiero hacer.
¿Cómo es tu proceso de escribir para cine?
Directo me voy al guion. Como que hay esa mamada de hacer el argumento... hay que ir de una vez. La industria es así: que hay una sinopsis, y esa pendejada que dicen ahora, logline, que yo no entiendo esa mamada, pero bueno. Como que tienes que hacer un argumento y después una escaleta y después un guión.
Yo pienso que el cine es como tener una relación con alguien: no todos van a ser iguales. Necesita más de esto, necesita más de aquello. Necesitas ponerte en función de la historia que estás contando, de cómo ahora son esos personajes.
En El reino de Dios, ¿estabas pensando en tu sobrino?
En El reino de Dios lo primero que estaba pensando es lo mucho que estaba enojada con Dios y entonces de ahí dije: "Pues ya estoy harta. Uno muchas veces escribe un guión porque te piden el requerimiento, dice: 'un guion de tantas páginas'". Entonces escribí más bien como: "Ah, quiero hacer estas escenas", unas 6 páginas, pero no con diálogo ni nada. Yo me quería dar esa chance, como no tener un guion ahí como rígido que ahora dice esto, ahora dice lo otro, no; y también como porque pues ellos iban a nutrir más de palabras que ellos usan en su día a día.
Pero no creas que fue como esperar hasta la mera hora y a ver qué sucedía: "Ah, la magia del cine". No creo que haya magia del cine, creo que cuando se ve magia del cine es porque hay mucho trabajo atrás.
¿Cómo te sueltas de confiarles que... ya no sé si es por escena o por película que dices: "Ya él sabe más del personaje que yo"?
No, nunca. Nunca vas a saber más que yo. No, yo soy una vieja controladora. O sea, yo lo escribí, yo sé qué pedo con ese personaje. Le puede venir a sumar un montón de cosas, pero yo soy como una... ¿cómo se dice?... pues sí, un dolor de huevos de: "A mí me gusta como tal, vamos a ensayar, ensayar y vamos por aquí, vamos por allá".
"No, ese tono de voz no. Fíjate cómo estás cantando las cosas. No, escúchate, estás actuando".
Yo no estoy en un monitor nunca, yo estoy pegada a los actores; y si yo veo que no pasó, pues no pasó, y volvemos y volvemos. Eso es lo que más me obsesiona y lo que más me gusta. La cámara y el sonido como sea, como sea; o sea, si uno está y la cosa está viva y emociona, lo puedes ver aunque esté fuera de foco. Yo no me mato tanto. Lo que le guste al fotógrafo.
Te escucho decir que te gusta el cine de terror
Mucho
¿Qué otras películas te gustan?
Yo creo que mi top 3 es Fénix [probablemente se refiere a Phoenix, de Christian Petzold, 2014] es una; luego la de Me and You and Everyone We Know [Miranda July, 2005]; luego pudiera decir que 8 ½ [Federico Fellini, 1963]. Y ahorita la que traigo yo ahorita, que amo profundamente, es la de Un poeta [Simón Mesa Soto, 2024]... sí, esa se ha convertido en mi favorita.
¿Cuál es tu relación con la ciudad?
El cine. Ir al cine, ir al cine. Ir al Centro, ir a Tepito. Ir a Tepito me gusta mucho, los tianguis del domingo. Sí, más porque un amigo tiene este proyecto y entonces él hace proyecciones hacia vecindades o hacia Tepito de distintas películas de cine mexicano.
¿Crees que existe una distancia necesaria entre lo que escribes sabiendo que quizás los personajes están influenciados muy directamente por tu vida?
Lo que hay es un rigor necesario. Tienes que ser muy duro porque el juicio de la ficción es más duro que el de la realidad. Hay que construir todo para que eso sea creído. Tú eres el propio rey de tu mundo, entonces hay que poner unas reglas muy estrictas para que ese mundo sea creíble.
Yo creo que todos los autores, todos, todos, todos, todos siempre hablan de algo de sí. Unos se esconden mejor que otros, pero siempre hablas de algo que te obsesiona, de algo que tienes miedo, de algo que te causa ansiedad, de algo que te gusta. Porque, ¿cómo haces si no para sostener en el tiempo algo que es una película, que lleva tanto tiempo hacer, buscar el dinero, filmarla, postproducirla? Si no es algo de verdad que te genere cosas, es imposible. Pero solo tienes que tener mucho rigor para que a la hora que lo hagas y lo escribas y luego lo filmes, pues seas muy duro con tus propias cosas, porque si no vas a caer en una autocomplacencia.
Dice Tarkovsky que solo hay dos directores: el que crea su propio mundo y el que intenta reflejar en el que existe. ¿Piensas en eso con tus compañeros directores, con el cine que tenemos, que solo existen estas dos variantes?
No. Porque ¿en qué categoría pondrías a los directores comerciales? ¿Es el reflejar el mundo en el que vive? Y si es un reflejo, ¡qué asqueroso mundo tenemos!, y yo no creo que sea así de asqueroso.
Entonces, ¿pues dónde estaría? No siento que tampoco sea un reflejo; es una mala copia del reflejo del mundo. Entonces ahí es una tercera categoría. ¿Y dónde pondremos a esta... horrible, Cumbres Borracosas... Emerald Fennell?
Diría que hay más categorías últimamente; no se imaginaba a dónde íbamos a llegar.
¿Cuáles son tus favoritas?
Bueno, primero del año pasado creo que The Devil's Bath [Veronika Franz y Severin Fiala, 2024]. Luego está The Innocents [Jack Clayton, 1961]. Luego The Uninvited [Lewis Allen, 1944], que es la viejita. Luego The Dark and the Wicked [Bryan Bertino, 2020], que es muy buena esa. Luego la otra de terror que me haya gustado mucho... ah, The Transfiguration [Michael O'Shea, 2016], qué película tan preciosa.

"Unos se esconden mejor que otros, pero siempre hablas de algo que te causa ansiedad".
Dos de los gatitos de Claudia
FILMOGRAFÍA SELECCIONADA
Los insólitos peces gato (2013)
La caja vacía (2016)
El camino de Sol (2021)
Amor y Matemáticas (2022)
El reino de Dios (2022)
ENTREVISTA POR MÓNICA Y KARLA / FOTOGRAFÍA: ARCHIVO PERSONAL DE LA EZENA /
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LA EZENA | EDICIÓN #UNO
